Molvena lleva siendo líder en prendas a medida de la más alta calidad desde el siglo XVI, la época del Renacimiento. Esto ha dado lugar a generaciones de especialistas con un vasto bagaje de conocimientos y experiencia.
Molvena es también la sede del MACNA Vantage Point, nuestro centro de operaciones para I+D, creación de prototipos y asistencia en carrera. Nuestro equipo de sastres, con una experiencia combinada de más de 100 años, se encarga además de todo el proceso de confección de todos nuestros trajes de competición profesionales.
En primer lugar, el patrón verificará, calculará y ajustará cada panel de tu traje Mizuro por separado, basándose en las medidas tomadas por el especialista de Mizuro. A continuación, el patrón introduce las medidas en un programa de dibujo técnico y las ajusta según corresponda.
Una vez introducidas las medidas del piloto, la máquina de corte recortará los patrones que se utilizarán para cortar los paneles de cuero del traje.
Tomando como guía los paneles trazados, un especialista en cuero con amplia experiencia se encarga de cortar a mano los paneles de cuero. Además de los paneles, también se cortan los detalles de cuero, el acolchado y el forro, que posteriormente se coserán y montarán.
Tanto el diseño como los paneles de cuero están listos; es hora de imprimir. Una impresora de última generación traslada el diseño a los paneles, color por color. En el caso de los colores fluorescentes, los gráficos se aplican mediante transferencia térmica.
Tras pasar por la punzonadora, a algunos paneles se les dota de capacidad de ventilación mediante pequeños orificios perforados con otra máquina. La parte difícil ya ha pasado para los paneles de cuero: es hora de mimarlos un poco.
Una vez cortados, impresos y perforados los paneles, se les aplica una película protectora para aumentar su durabilidad. Ahora los paneles pueden descansar durante la noche para garantizar que estén en perfectas condiciones cuando llegue el momento de montarlo todo.
En primer lugar, se cose el forro del traje. El resto del día se dedica a terminar todos los paneles por separado, colocando las piezas más pequeñas, como los logotipos y las cremalleras, en el lugar adecuado. Y, por último, se ensamblan todos los componentes para dar forma a lo que llamamos «equipamiento de competición»!
Por último, pero no por ello menos importante, cada traje se entrega al especialista final para el control de calidad. Se comprueba si el traje presenta desviaciones en el color, la confección y las dimensiones, entre otros criterios. Aquí se determina si el diseño holandés ha sabido combinar con éxito la artesanía italiana.
En primer lugar, se cose el forro del traje. El resto del día se dedica a terminar todos los paneles por separado, colocando las piezas más pequeñas, como los logotipos y las cremalleras, en el lugar adecuado. Y, por último, se ensamblan todos los componentes para dar forma a lo que llamamos «equipamiento de competición»!
Por último, pero no por ello menos importante, cada traje se entrega al especialista final para el control de calidad. Se comprueba si el traje presenta desviaciones en el color, la confección y las dimensiones, entre otros criterios. Aquí se determina si el diseño holandés ha sabido combinar con éxito la artesanía italiana.
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